Prologo

Éste es el comienzo de algo que me apetecía contar, tan solo una historia, nada mas, algo con el que pasar el rato, una historia increible, de la que sé el principio, pero no el final...

jueves, 30 de junio de 2011

3. No te puedo olvidar

   Me acabo de levantar, me preparo un colacao y lo acompaño con los restos de la tarta de ayer, debo darle las gracias a Maialen, ella me trajo la tarta anoche, si llega a ser por mí­ todavía estaba en la lonja, luego le daré las gracias, me alegro de salir por un dí­a de la rutina del colacao y los cereales.

   Mientras desayuno recuerdo el sueño que he tenido, ha sido fantástico, estábamos ella, la chica que vi anoche, y yo en el sofá viendo una pelí­cula, yo le devolví­a la pulsera y para agradecermelo ella me besaba apasionadamente, ha sido algo maravilloso, tengo que encontrar a esa chica, cueste lo que cueste, aunque tenga tan solo 16 años y un dí­a, puede que ella sea la persona con la que comparta el resto de mi vida.
  
   Termino de desayunar, dejo la taza y el plato en el lavavajillas y me pego una ducha. Cuando estoy secándome Maialen me llama a casa, me tapo la cintura con la toalla y le abro, Maialen me aconseja que me ponga ropa para abrir la puerta a la gente, y después me propone ir a buscar a la chica, le digo que vale, que espere a que me vista.
  
   Ya estoy vestido, Maialen me mira con cara de que necesito cambiar mi forma de vestir, y creo que tiene razón, ya iré con ella un día a comprar ropa. Fuímos a dar una vuelta por Bilbao, vímos a un montón de gente con una camiseta rojiblanca esperando para ver como unos jugadores de futból entren a un autobús pasando de ellos con sus mochilas del Athletic, también vímos en la plaza moyua a unas chicas repartiendo información del PP y dando globos de helio a los más pequeños, que sin darse cuenta los soltaban y empezaban a volar y los miraban anonanados hasta que se perdían en el infinito y empezaban a lloriquear para que sus padres les compren otro globo, pero esta vez con la famosa figura de Piolin. Pero ni rastro de la chica de mi cumpleaños. Voy a hacer una promesa, voy a estar todas las noches en el bordillo de la lonja para ver si pasa y así conocerla. Pero esa noche no apareció, ni la siguiente, ni la de después.

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