Prologo

Éste es el comienzo de algo que me apetecía contar, tan solo una historia, nada mas, algo con el que pasar el rato, una historia increible, de la que sé el principio, pero no el final...

jueves, 30 de junio de 2011

2. Mi cumpleaños

   Estábamos Eneko, Mikel, Maialen, Naia y yo en nuestra lonja, celebrando mi 16º cumpleaños, estaba destrozado de tanto bailar y allí dentro hacía tanto calor que salí fuera a tomar un poco el aire. Me senté en el borde de la lonja, entre la puerta y la acera, me acomodé todo lo que pude y con mi refresco en la mano empecé a mirar las estrellas después de un buen rato me empezó a doler el cuello, así que bajé la mirada, saqué mi móvil del bolsillo y me puse a borrar mensajes antiguos, había unos ochocientos mensajes de Esther guardados.
   Ahora os preguntareis quién es Esther, pues Esther era mi ex novia, increíble, pelo negro asta poco más de los hombros, flequillo recto, un poco más bajita que yo, guapa, alegre, extrovertida, labios preciosos, al igual que la cara y unos ojos castaños increíbles. Se podría decir que estaba muy pillado por esa chica. Recuerdo que rompimos porque ella necesitaba tiempo, no he vuelto a saber de ella, Maialen suele decir que ella no me merecía, porque no me apreciaba, Maialen es la que mejor me cae del grupo, la conozco de siempre, ya que es mi vecina, y se podría decir que es mi mejor amiga, siempre me da consejos con las chicas y me anima cuando estoy de bajón.

  Bueno, sigo con la historia, pues ahí estaba yo, borrando mensajes, en un falso intento por olvidar esos días felices junto a la chica que me gustaba tanto, ya era de noche, y estaba apunto de entrar a despedirme para irme a dormir, el cansancio me estaba matando, cuando apareció ella, su pelo ondeaba con la brisa, largo, castaño, era un poco más baja que yo, sus ojos marrones me impactaban y su belleza me dejó anonadado, la miré y me sentí como si en aquella calle solo estuviéramos ella y yo, y sentí ganas de abrazarla y besarla, pero no lo hice, pasó la calle y la perdí de vista, pero su recuerdo se quedó conmigo... Y nunca se me olvidó. Al salir de la lonja tras despedirme de todos, vi que a la chica de antes se le había caído algo, me acerqué, lo cogí y junto a una farola pude descubrir lo que era, era una pulsera preciosa, con unas siglas marcadas M.G. , Maialen se me acercó y me preguntó que qué era y de camino a casa le conté lo ocurrido.

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