Me despierto temprano, no he dormido bien debido a los nervios de lo de aquella tarde, todavía no me lo podía creer. Voy a prepararme el desayuno, decido desayunar fuerte, así que saco la tostadora, el pan del congelador, y mientras se descongela sao la mantequilla y la mermelada, y me voy preparando un café, me espera un gran día.
Ya he desayunado, como me siento bien, decido ir a nadar, para relajar tensiones acumuladas y poder pensar en un plan para la tarde. Después de ese par de horas nadando ya tenía el plan perfecto, iríamos a Getxo, a pasear al lado de la playa, y ¿ Quién sabe?, Puede que nos bañemos y todo, si el tiempo acompaña.
Por fin llegó la tarde, y con ella mi cita con María. Habíamos quedado a las cinco en la boca del Metro, pero como no quería llegar tarde he llegado a menos cinco. Y justo cuando en mi reloj sonaba el pitido de las cinco en punto llegó ella, muy guapa, aunque no era lo mismo de antes, igual era que me había hecho demasiadas ilusiones con ésta cita, pero me pasaba algo raro.
La tarde salió bien, hasta que vimos a Maialen con Victor, su novio, estuvimos un rato hablando, y cuando se fueron Maialen me lanzó una de sus sonrisas. Ahí lo comprendí todo, ahí comprendí porque con María no sentía lo mismo que antes, había esperado demasiado tiempo, y en ese tiempo había conocido otra sonrisa.