Prologo

Éste es el comienzo de algo que me apetecía contar, tan solo una historia, nada mas, algo con el que pasar el rato, una historia increible, de la que sé el principio, pero no el final...

jueves, 30 de junio de 2011

4. Un dí­a de compras

   Fueron pasando los días y ni rastro de aquella chica, ha desaparecido, empiezo a creer que era extranjera, y las iniciales... Madelaine Grender, o Meritxell Grandson, a saber, pero yo quiero encontrarla, y no pararé hasta conseguirlo, lo juro.

   Hoy me tocaba ir de compras, necesitaba vestir algo mas que chandals y vaqueros, así que baje a Bilbao con Maialen, como era chica podía ayudarme, así que nos encaminamos a Zubiarte, así si me encontraba con la chica se enamoraría antes gracias a la ropa.

   Una vez allí, nos pusimos a ello, Maialen consiguió que me compre unas zapatillas anchas y unas bermudas de surfista, y cuando estaba saliendo del probador para que Maialen vea la camiseta la ví, otra vez, igual de guapa, o más guapa sí todavía era posible. Corriendo entre en el probador me quite la camiseta, me puse la mía y fuí a buscarla, al salir Maialen me dice que se a ido, pero le había sacado una foto, esta si que es una amiga, le doy un abrazo como agradecimiento y decidimos volver a casa, ha sido un día increíble.

   A la noche vuelvo a la lonja, como de costumbre, para ver si pasa, la gente dice que me estoy obsesionando, que la chica está sacada de mí imaginación, pero son incapaces de explicar lo de la pulsera. Estaba mirando las estrellas cuando de repente me quedé dormido. Cuando desperté alzé la vista inmediatamente y me pareció verla de lejos irse por el final de la calle, esta imagen me recordó la imagen que vi unas semanas antes, el día de mi cumpleaños. No me lo pensé dos veces, fuí corriendo hacia ella, dobló la esquina, pero para cuando yo llegué ya no estaba, había desaparecido como por arte de magia, puede que sea mentira eso de que a la tercera va la vencida.

3. No te puedo olvidar

   Me acabo de levantar, me preparo un colacao y lo acompaño con los restos de la tarta de ayer, debo darle las gracias a Maialen, ella me trajo la tarta anoche, si llega a ser por mí­ todavía estaba en la lonja, luego le daré las gracias, me alegro de salir por un dí­a de la rutina del colacao y los cereales.

   Mientras desayuno recuerdo el sueño que he tenido, ha sido fantástico, estábamos ella, la chica que vi anoche, y yo en el sofá viendo una pelí­cula, yo le devolví­a la pulsera y para agradecermelo ella me besaba apasionadamente, ha sido algo maravilloso, tengo que encontrar a esa chica, cueste lo que cueste, aunque tenga tan solo 16 años y un dí­a, puede que ella sea la persona con la que comparta el resto de mi vida.
  
   Termino de desayunar, dejo la taza y el plato en el lavavajillas y me pego una ducha. Cuando estoy secándome Maialen me llama a casa, me tapo la cintura con la toalla y le abro, Maialen me aconseja que me ponga ropa para abrir la puerta a la gente, y después me propone ir a buscar a la chica, le digo que vale, que espere a que me vista.
  
   Ya estoy vestido, Maialen me mira con cara de que necesito cambiar mi forma de vestir, y creo que tiene razón, ya iré con ella un día a comprar ropa. Fuímos a dar una vuelta por Bilbao, vímos a un montón de gente con una camiseta rojiblanca esperando para ver como unos jugadores de futból entren a un autobús pasando de ellos con sus mochilas del Athletic, también vímos en la plaza moyua a unas chicas repartiendo información del PP y dando globos de helio a los más pequeños, que sin darse cuenta los soltaban y empezaban a volar y los miraban anonanados hasta que se perdían en el infinito y empezaban a lloriquear para que sus padres les compren otro globo, pero esta vez con la famosa figura de Piolin. Pero ni rastro de la chica de mi cumpleaños. Voy a hacer una promesa, voy a estar todas las noches en el bordillo de la lonja para ver si pasa y así conocerla. Pero esa noche no apareció, ni la siguiente, ni la de después.

2. Mi cumpleaños

   Estábamos Eneko, Mikel, Maialen, Naia y yo en nuestra lonja, celebrando mi 16º cumpleaños, estaba destrozado de tanto bailar y allí dentro hacía tanto calor que salí fuera a tomar un poco el aire. Me senté en el borde de la lonja, entre la puerta y la acera, me acomodé todo lo que pude y con mi refresco en la mano empecé a mirar las estrellas después de un buen rato me empezó a doler el cuello, así que bajé la mirada, saqué mi móvil del bolsillo y me puse a borrar mensajes antiguos, había unos ochocientos mensajes de Esther guardados.
   Ahora os preguntareis quién es Esther, pues Esther era mi ex novia, increíble, pelo negro asta poco más de los hombros, flequillo recto, un poco más bajita que yo, guapa, alegre, extrovertida, labios preciosos, al igual que la cara y unos ojos castaños increíbles. Se podría decir que estaba muy pillado por esa chica. Recuerdo que rompimos porque ella necesitaba tiempo, no he vuelto a saber de ella, Maialen suele decir que ella no me merecía, porque no me apreciaba, Maialen es la que mejor me cae del grupo, la conozco de siempre, ya que es mi vecina, y se podría decir que es mi mejor amiga, siempre me da consejos con las chicas y me anima cuando estoy de bajón.

  Bueno, sigo con la historia, pues ahí estaba yo, borrando mensajes, en un falso intento por olvidar esos días felices junto a la chica que me gustaba tanto, ya era de noche, y estaba apunto de entrar a despedirme para irme a dormir, el cansancio me estaba matando, cuando apareció ella, su pelo ondeaba con la brisa, largo, castaño, era un poco más baja que yo, sus ojos marrones me impactaban y su belleza me dejó anonadado, la miré y me sentí como si en aquella calle solo estuviéramos ella y yo, y sentí ganas de abrazarla y besarla, pero no lo hice, pasó la calle y la perdí de vista, pero su recuerdo se quedó conmigo... Y nunca se me olvidó. Al salir de la lonja tras despedirme de todos, vi que a la chica de antes se le había caído algo, me acerqué, lo cogí y junto a una farola pude descubrir lo que era, era una pulsera preciosa, con unas siglas marcadas M.G. , Maialen se me acercó y me preguntó que qué era y de camino a casa le conté lo ocurrido.

1. Presentación.

   Hola, me llamo Iosu, tengo 16 años, pelo negro como el ala de un cuervo, ojos castaños y soy moreno de piel, no soy muy alto, más bien de estatura media, y os voy a contar una historia que en mi opinión es muy interesante de escuchar, os voy a contar la historia de la época en la que me enamoré de ella, y cariño, si estás leyendo esto, ésta es la verdadera historia de la época en que te conocí.